Gracias, primero, a todas las mujeres que me han formado en cada rol posible: madres, tías, hermanas, primas, maestras, amigas, compañeras de trabajo y de vida, y sí… también amantes.
Gracias a mis profesores, los de antes, los de ahora y los que vendrán.
Gracias a mis amigos, esos que han cambiado de nombre, de ciudad, de acento, pero nunca de esencia.
Gracias también a la gente que no conozco, pero que me ha tocado la vida con sus acciones o palabras.
Gracias a los que me quieren… y a los que no.
Y gracias a toda esa gente buena que me ha rodeado y la que aún está por venir.
“Nadie se construye solo, pero algunos decidimos ser arquitectos de lo que somos.”